Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

De Todo y Nada

Archivo: Enero 2009

17/01/2009 GMT -6

EL Sueño de Ana

luisinmiedo @ 16:32

-Cuando me reuní con Paula me platicó el sueño que tuvo Ana el día que durmió en el cuarto de los armarios.

Lorena caminaba por un camellón arbolado, su sonrisa era afable y tranquila. Llegó a una plaza, se sentó al lado de una fuente y se quedó ahí para que el viento la refrescara. Cuando en un instante distinguió a un joven que se hallaba sentado enfrente de una pastelería, leyendo un libro.

Rodeó la fuente y se acercó él. Entonces reconoció el libro que leía aquel joven. Ella misma lo había terminado de leer en aquella banca, frente a la pastelería, hace un mes. Sintió un vuelco en el estómago y sus ojos se aclararon. Entonces tartamudeando le preguntó:

-¿Qué vas a hacer después de terminar de leer?

-Invitarte una café- contestó el joven.

-¿Y cuándo será eso?

-Ahora mismo, porque ya terminé el de leer el libro, por cierto me llamo Marco.

De aquí en adelante tengo perdidos en mi memoria, varias partes de la pesadilla. Pero escribiré hasta donde pueda:

Marco y Lorena compartían la cena; quesos, ensalada, pan y vino. Ella comía despacio y  en sus ojos se reflejaban el rostro de Marco mientras él hacía malas bromas y su mirada cansada se perdía entre las paredes. Entonces como si no pasara nada, la claridad de los ojos de Lorena se oscureció un poco y empezó a saborear el miedo que comienza en el estómago. Aún así se sentía tranquila y feliz, aunque no comprendía como un simple libro podía haberlos unido ese primer miércoles del mes.

No sé cuantos días pasaron, pero Lorena estaba sola en su casa recostada en un sillón, con la mirada perdía en el techo. Su aspecto había cambiado, ahora su cabello no permitía ver sus ojos y en el rostro se le reflejaba  desencanto y la tristeza. Sentía como el miedo imperceptible en un principio, crecía en su pecho.

Después recuerdo; una calle sola y a Lorena alumbrada por una pobre farola. Su miedo se había hecho insoportable cuando un día vio sus ojos reflejados en un espejo. Frente a ella se encontraba Marco. Intentaba tomarla de la mano mientras lloraba. Sus lágrimas se escapaban de sus ojos y se perdían en el infinito de la noche. Ella lo único que sentía era miedo, entonces rompió el silencio con una voz quebrada y melancólica.

-¡No puedo! Entre más tiempo paso contigo, mi miedo se vuelve más grande.- Empezó a llorar por la desesperación. -¡Pensé que se iría  cualquier día o que nuestro amor vencería, pero no ha sido así!

- ¡No me dejes! ¡Por favor, no me dejes!, porque no sé que hacer sin ti. - Suplicó Marco.

Lorena subió a su auto, (sus ojos  se habían vuelto claros de nuevo). Mientras tanto, Marco se quedaba inmóvil cobijado por la noche. Y ahí, parado entre la noche, empezó a sentir con cada respiración al dolor que viene con el viento.

Lo siguiente no sé si es el sueño de Ana o lo inventó Paula.

La calle estaba sola, algunas personas caminaban presurosas por el temor a la lluvia. A su espalda los maniquíes la observaban sin interés. Se empezaba a sentir impaciente, cuando de pronto apareció Recber a lo lejos. Ella corrió hacia él, y cuando lo alcanzó, lo abrazó con mucha fuerza. Ya juntos, empezaron a caminar tomados de la mano, dieron vuelta en una esquina y los perdí de vista. Entonces empecé a seguirlos, pero como siempre pasa en los sueños, al dar la vuelta en la misma esquina, aparecí  en un lugar  diferente y desconocido. Era un vecindario descuidado lleno de edificios de apartamentos. Pasé frente a un edificio viejo y en mal estado, instintivamente entré al él y subí hasta el tercer piso y me detuve en el departamento número cinco. Metí la mano a la bolsa del pantalón y encontré una llave. Dudaba en entrar, por miedo, (pero pensé en que era sólo un sueño, que podía temer). El departamento se hallaba desordenado y podía respirar la tristeza en el ambiente. Entré en una de las habitaciones, no había nada extraño, pero ahí  empecé a sentir, por primera vez, un dolor en alguna parte del estómago. Pasaron algunas horas y el dolor no desapareció, entonces comprendí que no era físico. La angustia y la desesperación se convirtieron en mi única solución y comencé a llorar.

El departamento se veía totalmente irreal, parecía estar pintado de recuerdos: sonrisas borrosas, caras sin rostro que me hacían sentir una presión en el pecho. También aparecían en cada esquina algunos días felices que pasé con ella: su cumpleaños, el día en la pared de roca, el amanecer que nos sorprendió en aquel páramo, su mirada feliz de los días sin nombre, la noche en que volví sólo para verla, sus ojos mientras tomábamos vino en aquel restaurante...No soporté más (como no lo soporto ahora que lo cuento) y me derrumbé en el suelo. Lloraba y gritaba intentando sacar el dolor, pero éste seguía allí acompañado de todos los recuerdos (son los recuerdos felices, los que terminan con la vida. Sería más sencillo perderlos en alguna esquina). Terminé por dormirme (pero no recuerdo mi sueño, tal vez porque este sucediendo ahora).

Desperté y el departamento se hallaba todavía más desordenado. Había botellas vacías de ron tiradas en la sala y empaques de alimentos y colillas de cigarro por todas partes. Mi camisa estaba manchada de vómito, mis labios estaban secos y cortados, también oía un zumbido que  me provocaba jaqueca. Pero aún entre estos dolores físicos, podía distinguir uno en particular. Con cada respiración aparecía en el estómago y se movía lentamente hacia el pecho.

Vuelvo a perderme entre las nubes del sueño o del olvido y lo siguiente que recuerdo es encontrarme en una calle arbolada. Camino rumbo a una plaza y el viento helado se detiene al tocar mi nuca. (¡Me siento desolado! No puedo dejar de añorar lo que perdí). Camino sin sentido, eso creo, me detengo frente a una cafetería y espero, mis manos tiemblan y mis ojos se nublan. Y de pronto lo comprendo todo...

En el café, junto a la caja, veo a Lorena acompañada de Recber, se abrazaban y besaban. (Se veían felices).Mi corazón late con fuerza y siento un dolor a la mitad del estómago. Comienzo a caminar hacia ellos, a cada paso mi respiración se pierde y el dolor crece. (Parecía como si mi cuerpo actuara por sí solo, y yo, sólo fuera un simple espectador de la causalidad). Estoy muy ceca de ellos. Lorena me reconoce y puedo ver el espanto en sus ojos. (De este momento en adelante todo sucede despacio). De la parte interior de mi chamarra desenfundo una pistola, mis manos siguen temblando, pero aún así comienzo a disparar. Lorena cae al piso, pero sus ojos están fijos en los míos. La veo morir, no sé por cuanto tiempo. Reaccioné después de oír unos gritos (fue como  si ver una película sin volumen y de pronto alguien le subiera al nivel máximo). Veo a un muchacho  muerto en el piso, y a su lado, a una joven llorando y gritando (todavía puedo oír sus gritos cuando la luz sale de las sombras).

-¡Omar!-. Al final siempre despierto llorando y después...

 

13/01/2009 GMT -6

La Carretera

luisinmiedo @ 23:12

Primero debo decir que esta novela es una obra maestra, no tiene dthumbnailaspx.jpegescripciones de más. No abusa de las palabras, ni de los diálogos. Pero al mismo tiempo envuelve al lector en un mundo  frío y desolado que ha muerto a través del fuego, donde los humanos se han convertido en peregrinos que recorren las carreteras en busca de un poco del paraíso que han perdido o que les han arrebatado. El cómo y el por qué de esta situación es irrelevante para McCarthy. (Siempre he pensado que los cómos y los porqués son un estorbo. Es una manía de la sociedad moderna querer justificar cualquier situación).

La historia avanza a través de un padre con su hijo, que recorren la carretera con el fin de llegar al mar (Claro estos personajes son anónimos, porque están representando a la raza humana; el padre representa a civilización desaparecida y el hijo a la nueva que va surgir de las cenizas). Pero esta trama que puede parecer sencilla va en volviendo al lector en un mundo congelado y totalmente quemado, en donde bandas de caníbales, que han perdido  su humanidad,  cazan a los caminantes. Con forme los protagonistas van avanzando se van encontrando pedazos de esa sociedad que murió hace ya mucho tiempo. Pero a su vez el padre se va encontrando a sí mismo olvidando esas partes de civilización perdida. Hasta que llega el momento en que se olvida de sí mismo y vive a través del futuro que representa su hijo.

La historia nos muestra un mundo que se purificó a través del fuego eliminando su enfermedad que es la civilización moderna. Así los nuevos hombres, que nazcan sin progreso, democracia, política, comidas enlatadas deberán olvidar lo que fueron.

Esta novela me hizo pensar de qué le ha servido la idea  sobre que las sociedades modernas siempre están yendo hacia delante, como sí el progreso material sea un sinónimo de estar mejor y de ser mejores. Más bien esto es el gran engaño de la modernidad.

Contactar con la autora o autor | Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis