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De Todo y Nada

28/11/2008 GMT -6

Más halla de la Noche 2da Parte

luisinmiedo @ 14:18


Ana despertó súbitamente, a mitad de la noche, la habitación estaba en completa oscuridad y el silenció era abrumfoto12791.jpgador. A tientas tomó su reloj, que se encontraba en el buró. Accionó la luz fluorescente de este y las manecillas marcaban las tres de la mañana, intentó volver a dormir, pero no pudo, ya estaba despierta. De nuevo vio la hora, eran las tres y media, cerro los ojos y se tapó la cara con una almohada.

El silencio era cada vez más denso y  Ana se comenzaba a  sentir incómoda.  De pronto escuchó un ligero ruido, provocado por rasguños que venían de uno de los armarios. Su respiración se volvió agitada, porque pensaba que una rata podría estar en la habitación. No se levanto, sólo cerró los ojos y después de un momento el ruido cesó. Pasaron algunos minutos en calma hasta que en el pasillo las puertas empezaron a azotarse, intentó ignorar este terrible ruido volteándose hacia el otro lado, pero cuando giró tuvo la sensación de no estar sola. Podía percibir la presencia de alguien moviéndose por el cuarto. El miedo recorrió su espalda y un grito se ahogo en su garganta, cuando ese alguien subió a la cama. Ana volteó y no encontró a nadie. De nuevo cerró los ojos y la sensación apareció de nuevo. El miedo la paralizó, quería gritar pero el sonido no surgía de su garganta. Quiso voltear, pero cuando lo intentó, alguien la abrazaba con fuerza. Algunas lágrimas llenas de terror humedecieron su rostro, lágrimas que venían del futuro. Ana utilizó toda su fuerza para liberarse. Se levantó de un salto agitando los brazos y las piernas. Jadeó aire y acercó las piernas contra su pecho y la cabeza la recargó contra las rodillas. El silencio volvió a apoderarse de cada rincón de la habitación. De pronto se dio cuenta que su postura, el silencio, la oscuridad en la habitación eran repetición del sueño había tenido esa misma noche. Entonces las manos le comenzaron a temblar, las apretó contra su pecho, pero ya era demasiado tarde, el terror  movía su cuerpo. Estaba paralizada por el miedo, ni siquiera parpadeaba, cuando una mano pequeña y blanca tomó su muñeca. Ana volteo y miro con terror a un pequeño niño, con la mirada perdida y una sonrisa burlona. Sus ojos, turbios por el miedo, se abrieron cuando el niño con mucha fuerza apretó su muñeca. Comenzó a gritar, pero los gritos se perdían en ese silencio casi infinito.

Ana por un momento perdió el conocimiento. Cuando regresó en sí, los gritos perdidos en su garganta comenzaron a golpear las paredes como granizos chocando contra el asfalto. Salió del cuarto y bajó corriendo las escaleras, llego hasta el jardín y para cuando se detuvo estaba frente a ella la bóveda en donde Sonia y Paula habían dejado el maletín. Entró caminando despacio y asiéndose a las paredes, la oscuridad era total y Ana aún temblaba. Encontró el interruptor, pero el único foco que se encendió fue un tubo de luz blanca que iluminaba solamente el fondo del salón, justo en donde se encontraba la pintura “La vuelta de la pesca”.

Ana se sentía intimidada por la pintura, creía que los personajes de ésta la vigilaban, para impedir lo que intentaría hacer. Entonces se escondió en un rincón donde sólo había sombras y desde allí se acercó a la mesa desde el fondo. Hizo un rodeo para no entrarse con ninguna mirada que proviniera de la pintura. Con sigilo tomo la llave que colgaba de su cuello y lentamente la introdujo en la cerradura del maletín. Oyó como los seguros cedían ante el avance de la llave. La parte superior del portafolio se abrió un poco. Ana lo arrastró hasta una alo de luz y lo abrió.

Sus ojos estaban llenos de miedo y una lágrima empezaba a recorrer el penoso camino que era su rostro. Tomó el maletín y salió corriendo con él. En la entrada de la casa, frente a la impresionante puerta de madera se detuvo y comenzó a llorar. El sol salía y sus lágrimas se fueron transformando en ira. Abrió de nuevo el maletín, tomó uno de los muñecos y lo azotó con toda su fuerza contra el piso. El muñeco explotó en un centenar de pedazos. Después Ana caminó tranquilamente por la calle y desapareció del lugar.

A las 12:00 del día llegó la señora Juana, al entrar se encontró con Sonia en una esquina del corredor principal, en cuclillas y llorando.

 - Qué sucedió, porque lloras niña.- Dijo en tono molesto, no por lo que hubiera pasado sino por la forma de llorar de Sonia.

- El portafolio...- pero no podía dejar de llorar, la voz se cortaba cada vez que intentaba hablar.

- ¿Dónde está Paula?

 - En la bodega.

Cuando la Sra. Juana entró a la bodega y vio  la pintura, “La vuelta de la pesca”, quedó impactada por lo arruinada que estaba. El rostro de cada uno de los personajes que miran hacia el espectador estaba disuelto.

- El solvente lo habrían aplicado en los ojos de estos personajes, y de ahí, se  escurrió hasta el final del cuadro incluso el marco y la pared estaban manchados por estas lágrimas de ácido

- Parece que el final se acerca. Hemos hecho lo que hemos querido y jugado con muchas personas. Siempre llega el momento de pagar.- Dijo la sra Juana.

 

Ana llegó a su casa, dejó la maleta tranquilamente  sobre la cama. Caminó  hacia el baño por un angosto pasillo, donde un espejo de cuerpo completo la asechaba. Se detuvo al ver ese reflejo que apenas reconocía, las ojeras le cubrían los ojos y la mirada que vio en aquel reflejo la dejó helada. Una mirada que observaba desde otro tiempo, a la que no se puede ocultar lo que los otros no ven.

El vapor, provocado por el agua caliente, salía por la puerta del baño y  la imagen reflejada en el espejo, poco a poco desapareció. Entonces  se acercó y escribió en el espejo empañado, con el dedo índice:

“Ahora sé que la peor broma de la vida es vivir”

Ana entró en la ducha tomó el jabón y comenzó a lavarse la cara. Cuando cerró los ojos, una serie de imágenes aparecieron frente a ella.

La imagen de Julián frente a un bosque, de ella en la tienda del museo cuando lo conoció,  de Omar frente a la puerta tallada de ángeles en posición de descanso,  la pintura de la bodega y los pescadores mirándola acusadoramente, Julián tumbado en un sofá totalmente pálido. Abrió los ojos, y el agua que caía de la regadera se confundió con sus lágrimas. Cerró las llaves y salió a toda prisa del baño. Tomó el teléfono y marcó a Julián.

- Bueno

- ¿Julián?

- Sí

- ¡Te amo!

Ana jamás le había dicho tan grandiosa palabra a Julián, a veces quería decirla pero no podía, simplemente la boca y la lengua no se coordinaban para lograr el sonido exacto. Este hecho la hacía pensar que sencillamente no lo amaba. En un tiempo pensó que con el pasar de los días el amor crecería como una planta o alguna pintura en un lienzo en blanco. Pero ya eran dos años los que estaban juntos y esto no había ocurrido. Pero ese día mientras el tono sonaba y ella esperaba a que alguien le contestara del otro lado. Un estremecimiento recorrió cada molécula de su cuerpo, para al final crear una sensación maravillosa que explotó cuando estuvo segura de que la voz era de  Julián.

- ¡Te amo!  Volvió a repetir llorando.

27/11/2008 GMT -6

Un Mundo sin Fin de Kent Follett

luisinmiedo @ 14:19

Bueno, mi primer comentario es que este libro tiene casi 1,200 páginas. Así que leerlo es un logro de tenacidad, no digo que todos los libros extensos sean malos, pero casi todos. Y este no es la excepción.

Pues el libro comienza con la presentación de los personajes principales en su niñez, cuando se conocen por azar en la ciudad de Kingsbridge, la cual es el eje de toda la historia. Dentro de los personajes principales hay varios tipos; Caris y Merthin van a ser loes_un_mundo_sin_fin.gifs próceres y salvadores de la ciudad y de sus habitantes, poniendo siempre el bien común antes que el bien personal incluso antes del amor, que surge entre ellos. Gwenda  es un personaje que representa la marginación de las clases lumpen, siempre está tratando de sobrevivir y salir de la pobreza, pero siempre que vence alguna calamidad surge otra para atormentarla (la verdad después de la veintena calamidad el personaje se vuelve completamente absurdo). Por último tenemos a Ralf, que por mucho es el personaje mejor desarrollado e interesante, éste representa la mezquindad y maldad de la nobleza y la codicia de pasar sobretodos para lograr sus objetivos. Estas características que mencioné en unas cuantas líneas el autor nos las muestra en 500 páginas, que en un principio se hacen amenas por la descripción de las ciudades, aldeas, costumbres, todo situado en la edad media. Pero puede afirmar que después de las 100 primeras páginas, la historia se hace insoportable, creo que por eso leía el libro en el baño.

Pero no está perdido, a partir aproximadamente de la página 600, la historia se vuelve interesante, porque aparece la peste, que arrasa con ciudades enteras. Claro a los personajes principales no les hace ni cosquillas. Pero puedo decir que el ritmo de la historia mejora bastante, además de volverse interesante la descripción de los tratamientos empleados en esa época. Pero qué pasa con nuestros héroes, pues enfrentan a la peste casi como mártires. Y Ralf y Glenda, pues en esta parte del libro casi desaparecen, sus historias se diluyen ante las historia de los próceres de la ciudad.

Pero la peste termina como en la página 850, y de nuevo la historia se centra en pequeños problemas que deben de lidiar los personajes y algunas costumbres muy mal descritas o explicadas, así que para llegar al final hay que hacer un buen esfuerzo de constancia aunque sea de leer una página por día.

Por último debo decir que es mejor no desperdiciar tanto tiempo en leer una historia tan sosa y escrita poca calidad narrativa. Como dice Borges “por unos párrafos decentes hay que soportar miles de fárragos verbales, tautologías…”. Está claro Ken Follett está muy alejado de Borges, casi como el Quijote del Teleguía.

17/11/2008 GMT -6

Un Día Más

luisinmiedo @ 10:49

Somos un instante y de instantes vivimos, y al empezar terminamos y caemos en el olvido. ¡Olvido!, si recordara el olvido, tal vez te recordaría, como recuerdo el amanecer de marzo de 1999, o tal vez  era abril. Un día que parece nunca haber existido. Pero a veces te veo parada, en aquella plaza, esperando mi llegada. Y así, de recuerdos  he nacido y vivido, y de olvidarlos he pasado cada instante, así como otros me han olvidado.

21/10/2008 GMT -6

¡Hay que jugar!

luisinmiedo @ 21:59

Después de escuchar sus historias no entendía lo que  buscaba, pero ahora en la soledad lo comprendí. Para saber la verdad debía conocer el principio de la historia.

Julián sabía que Ana iba frecuentemente con una bruja de nombre Maruca para que le leyera las cartas. Parecía un buen lugar para buscar a Ana.

Era sábado por la tarde, la cita de Julián con Maruca era a las 5:30 pm y la mía era a continuación. Todo caía en la monotonía de cualquier sábado, el tráfico era ligero y las calles se hallaban desiertas. En días así difícilmente se puede cambiar algo, parece que son días que no existen, días que sobran en la vida de todos.

Llegamos temprano, pero Maruca nos hizo esperar 20 minutos de más. La espera fue en silencio y nerviosa, en una sala pequeña e iluminada de forma tenue y con paredes recubiertas con un tapiz rojo. Julián entró y después de media hora salió con un gesto de desilusión. Se paró frente a mí y comentó:

- ¡No me dijo nada!, es más, se equivocó en todo.

Después de algunos minutos de oír las quejas de Julián, entré. El lugar estaba alumbrado por una luz tenue. A la derecha se hallaba una mesa con seis sillas alrededor y en el centro un frutero, a la izquierda una sala de los años setenta, escapaba del progreso, y en el fondo una vitrina llena de figurillas. Entre estas figurillas alcancé a distinguir algunos santos; San Francisco de Asís, el sabio, el Santo Santiago, el peregrino y San Lázaro, el padre.

Me senté confiado e inmediatamente Maruca tomó mi mano izquierda, y sin quitar su mirada de mi rostro, la colocó en un plato con tinta, para después ponerla sobre una carta de la baraja española boca abajo. Dejó a la tinta secar y mientras tanto recorría las líneas de mi palma, iluminadas por la tinta, con su dedo índice. Volteó la carta. Se trataba de un dos de espadas, pero la  carta tenía algo extraño, porque las dos espadas las portaban ángeles en posición de descanso. Entonces Maruca inició su lectura.

- Vas a terminar lo que tu amigo está empezando, pero entre las pesadillas hay algunas que son eternas - Su mirada se había vuelto ausente y sus palabras se perdían entre mi miedo -.  ¡Tu amigo está maldito! y yo con él por saber el porqué.

- ¿Cómo?

- Tu amigo conoció más de lo que debía y quedó marcado, como Ana y como yo.

Balbuceando le pregunte. - ¿Que sabes de Ana?

- Lo que leí en la mirada de tu amigo.

- Pero por qué no se lo dijiste.

Por primera vez su mirada perdió fuerza y dejó de observarme. - Entonces también le tendría que haber dicho que pronto morirá.

Salí de aquella habitación absorto, Julián comenzó a hablarme, parecía ansioso por irse. Me hizo varias preguntas pero no pude contestar ninguna. Ya en el automóvil y rumbo a su casa, intenté convencerlo de terminar la búsqueda, creo que en ciertos momentos hasta supliqué:

- Creo que esta búsqueda no tiene futuro, deberías mejor intentar seguir  sin ella.

- ¿Y cuál es mi camino sin ella?

- No sé, ya lo descubrirás. Bueno, lo digo porque te está afectando demasiado no encontrarla y no hemos avanzado nada.

- Estimado Omar, sabes que no te voy a obligar a seguirme, creo que es el momento de continuar solo.

- ¡Hijo de puta!, me vas a terminar arrastrando, porque hoy también yo crucé la línea.

- ¿Qué te dijo la bruja?

- ¡Qué estas jodido!

04/09/2008 GMT -6

El Barón Bagge

luisinmiedo @ 11:42
Primero empezaré por hablar un poco de Alexander Lernet Holenia. ExtBarón Baggeraordinario y poco conocido escritor, al menos en estas tierras desafortunadamente olvidadas por dios y muy socorridas por la virgencita. Nació en Viena en 1897 y participó en las dos guerras mundiales como oficial, para después viajar por Latinoamérica gran parte de su vida. Esta pequeña biografía da luz sobre su obra que en todo momento muestra la soledad tan cruenta que se puede dar en la guerra o en algunos pueblos de América. En donde la vida y la muerte se mezclan y no se puede saber quién está vivo los  vivos o los muertos. Así muchos comparan a “Pedro Páramo” de Juan Rulfo con el Barón Bagge y en cierto sentido Pedro Páramo es el Barón Bagge y viceversa, aunque esto sólo me hace pensar al leer uno y otro una y otra vez, que los dos cuentos son completamente diferentes.

No pienso escribir mucho sobre la historia, porque es mejor leerla, pero puedo decir que las primeras páginas son geniales. Comienza con el narrador, en una fiesta donde todos los asistentes le han prohibido al Barón hablar con sus hermanas, porque tenía sobre su conciencia la vida de dos mujeres. Este hecho hace que tenga un altercado con un joven señor llamado Von Fargo. El narrador ayuda al Barón y este decide contarle su historia. Es el cuento dentro del cuento, el narrador desaparece y es como si dijera el  Barón Bagge al lector es mejor que no haya intermediarios. La historia comienza con un grupo de jinetes del ejército Austro Húngaro, comandados por el Barón, que persiguen a un enemigo desconocido y inalcanzable, lo cual muestra lo poético del relato. Deciden cargar contra este enemigo, pero sólo encuentran bruma un largo páramo que los conduce hacia un pueblo lleno de sombras, a un sueño y al amor.

Más halla de la Noche 1ra Parte

luisinmiedo @ 11:25

Eran las seis de la mañana cuando sonó el teléfono y una voz sin nombre al otro lado, me comunicó que Julián había fallecido. Me levante de la cama y del escritorio saqué una carta con mi nombre escrito a máquina en el sobre. La carta me la había dado Julián una semana atrás, con la promesa de no abrirla, a menos que, él ya no pudiera seguir buscando a Ana.

         Estimado amigo si estás leyendo estas palabras habré fracasado aunque..., aunque todavía tengo fe, creo que por algo estoy escribo esta carta. He estado cerca de saber la verdad, pero no la encontré. Ahora, tú para conocerla tienes que recordarnos a los dos.

 No pudo resistir a la insistencia de sus amigas, para que conociera a Juana. Ana esperaba a que abrieran frente una puerta gótica, con dos ángeles tallados con sumo detalle en la madera. La puerta se abrió y de inmediato reconoció la risa de Sonia. Ana pasó a la estancia, en su rostro no se diferenciaba el miedo de la pena. La estancia era enorme y en las paredes colgaban cuadros costumbristas, todos con la misma temática, del paseo por el parque. Las dos avanzaron hasta la sala, en la cual colgaban tapices alusivos a la vendimia. En el fondo una gran chimenea, que todavía dejaba escapar el calor de los leños carbonizados de noches atrás, sobre la chimenea se alzaba un cuadro enorme. En el cual aparecía; un ángel de cuerpo completo en posición de descanso, tenía cierto parecido a los de la entrada, pero este tenía el dedo índice pegado a la boca, en señal de silencio o en señal de estar meditando el siguiente movimiento en la partida de ajedrez, que se encontraba en la mesa de centro.

Paula las esperaba en la sala, tomaba una copa de vino con suma delicadeza y enseñaba una ligera sonrisa, parecía estar guardando un secreto, que ansiaba rebelar. La blancura en su piel se acentuaba entre esas largas paredes  de piedra volcánica que la rodeaban. Sus ojos ocultaban cualquier sentimiento y su sonrisa completaba el disfraz. Sonia le pido a Ana que se sentara mientras que ella iba por Juana. Ana se sentó frente a Paula. Su desconfianza se marcaba en su rostro, mientras tanto Paula seguía sonriendo y tomando vino.

- ¿Estas nerviosa?- pregunto de pronto Paula. Pero Ana no respondió.

- La casa es hermosa, no crees- volvió a preguntar.

- No me gusta, es demasiado vieja, parece una iglesia, no una casa.

El silencio invadió cada uno de los rincones de la sala, hasta ser roto por pasos acompañados por la risa nerviosa de Sonia y por el crujir de los viejos pisos de madera. Paula sonreía y sus ojos, que siempre eran fríos se tornaron intensos, parecía arder algo en su interior. Mientras tanto Ana sin cambiar su expresión miraba fijamente hacia el lugar de donde provenían los pasos y las risas.

Los pasos se detuvieron, y las risas comenzaron a resonar por las paredes de la sala. Entonces, una señora con el pelo recogido y  vestida con un pantalón de casimir negro y un saco largo apreció, detrás de ella Sonia apenas podía contener su risa.

-¡Hola!, tu debes de ser Ana, te estaba esperando.-Su mirada recorría las facciones de Ana, como si intentara gravarlas en su memoria.

-Por qué.-Contestó Ana.

 

- Tus amigas siempre hablaban de ti.

 

- ¡Y qué dicen!

 

- Siempre comentan que eres ideal para aprender el arte de la brujería.- Al mismo tiempo que decía esto, miraba a Paula de forma profunda, parecía que podía ver más allá de lo que su sonrisa ocultaba. Entonces Paula se levantó y dijo.

- Preparamos un banquete para celebrar que por fin estas aquí.

Sonia salto hacia la sala y tomo de la mano a Ana, y la levanto a jalones del sillón, Ana se paró desganada y con un gesto de desagrado.

- ¡Vamos Ana, vamos! Me muero de ganas que veas lo que hicimos para ti.

Ana volvió a su casa por la madrugada, en su rostro se dibujaba la tristeza ocasionada por la melancolía de los días en calma. Subió las escaleras rumbo hacia su habitación, atravesando la oscuridad y dejando su bolsa en el camino. Se a costo sin cambiarse la ropa y empezó a llorar. Al amanecer todo había cambiado, se había levantado temprano y arreglado. La sonrisa no era sólo un gesto, sino venía desde un sentimiento. Parecía que la esperaba un gran día, y por eso bajó a la cocina a prepararse su desayuno favorito, huevos fritos con juego. Apenas llevaba dos naranjas exprimidas cuando el teléfono comenzó a sonar.

-¿Bueno?

-¡Hola!, ¿Ana? Soy Julián.

- Cómo estas- contesto Ana  con una voz dulce, pero sin ninguna pasión detrás.

Cuándo Ana terminó de hablar el cielo  estaba ennegrecido y un aire frío entraba por una de las ventanas, entonces  Ana sintió  un escalofrío que comenzó en la nuca y terminó en las manos. Pasaron algunos minutos, en los que Ana sólo se quedó parada sosteniendo el teléfono.

Pasó una hora y Sonia llegó para ir a un mercado en el norte de la ciudad. Ya en el mercado compraron varias flores en el primer puesto que vieron. Bajaron al sótano, por unas escaleras apenas visibles entre los puestos de comida y flores. En el sótano era sombrío y un humo, que provenía del incienso quemado en cada uno de los puestos, hacía que el aire fuera muy denso. Sonia respiraba de forma agitada, apenas tenía aliento, pero Ana sabía que no era por lo viciado del aire, sino por la emoción que le producía acercarse a su destino, sonreía ampliamente y se le notaba la felicidad que normalmente sólo tienen los niños, pero al pasar por un puesto cualquiera, una señora, con una cicatriz en la cara  la detuvo para saludarla.

- ¿Hola Sonia hace tiempo que no venías?- Sonia no le prestó atención fingiendo no conocerla.

- Ya te conseguí lo que me habías pedido, mira está en esta caja.- La señora sacó una caja color azul marino, con tallados de flores en la tapa. Entonces Sonia con disgusto se acercó a la señora, mientras Ana la observaba sorprendida desde lejos.

- Ya sabe donde recoger su dinero.- le dijo.

Sonia tomó de la mano a Ana y sin mostrarle el interior de la caja continuó el camino. Su rostro, que hace un instante era jovial, ahora se observaba tenso y su mirada se encontraba perdida. Pronto llegaron a una zona llena de canastas, leña y plantas. Los pasillos eran estrechos y Sonia caminaba adelante mientras Ana se sentía impresionada por aquel cambio en el espacio, de pronto todo se había vuelto más tranquilo y silencioso. De vez en cuando un grito lejano rompía ese silencio. Pero entre más se adentraban el silencio se volvía más y más denso, hasta que abarcó todos los rincones del lugar. También la luz se había perdido, ahora de los puestos colgaban focos, que parecían antorchas puestas para indicar el camino.

Sonia se detuvo en un puesto de leña, un pobre foco colgado de un cable  era la única iluminación en el lugar. Ana quería seguir recorriendo el mercado, pero Sonia estaba inmóvil frente a la leña. Cuando Ana estaba apunto de decirle a Sonia que siguieran, unos murmullos se adelantaron a sus palabras, entonces una niña de unos quince años salió por un costado de la  pila de leños. Se puso de pie y tomó de la mano a Sonia y vio su palma, después se agacho para quitar una manta que cubría un agujero en el centro de la pila. Sonia sin pensarlo se metió en él, Ana sorprendida no sabía que hacer, pero la niña con la mirada le indicaba que tomara el mismo rumbo de su amiga.

Ana se arrastró casi dos metros para salir del otro lado, y lo que encontró, la dejó completamente sorprendida. Los leños sólo eran la fachada para cubrir una pequeña sala en donde se hallaba sentado, en un sillón de piel negra,  un hombre de mediana edad, con el cabello rojo y los ojos azules. Sonia la presento y este hombre de buen parecido le hizo una reverencia con la cabeza y dijo.

- Creo que ya sabes quién soy.

- No, nunca lo había visto. -Contesto Ana viendo hacia Sonia en busca de ayuda.

- Claro que los sabes, pero me has olvidado, nos conocimos ya hace tiempo.

Ana no contesto, mientras tanto a Sonia la mirada y la sonrisa se le volvían cada vez  más duras con lo que oía, entonces dijo.

- Recber sabes que venimos por los muñecos, así que basta de pláticas.

- ¡Entonces te llamas Recber!- dijo Ana.

-No, ese no es mi nombre, pero así me dicen.- Contestó con una ligera sonrisa.

- ¿Y cuál es tu nombre?

- Eso tu ya lo sabes, pero como te dije me has olvidado. Y no me sorprende porque la  vida pasa al igual que los sueño. Cuando despertamos sólo recordamos un poco de lo soñando y olvidamos el resto. Pero a veces despertamos y recordamos sueños pasados o tal vez nuestro propio pasado, ¿quién sabe qué parte de  lo olvidado ha  sucedió en  realidad?

Recber hizo guardo silencio unos segundos y dijo.

- ¡Aquí están los muñecos! Al mismo tiempo que señalaba una caja completamente lisa.

Sonia la tomó y salió de ahí sin despedirse. Ana se mantuvo con la mirada puesta en este hombre salido de algún cuento para niños o de un sueño.

- Sé lo qué piensas. Te preguntas en dónde me conociste. Pero tal vez esa no es la pregunta correcta. Creo que debes preguntarte porqué no me recuerdas o por qué no recuerdas tus sueños.

Sonia y Ana llevaron la caja metálica a la casa de la señora Juana, pero esta no se encontraba, en su lugar las había recibido Paula, que sin decir ninguna palabra las condujo a la parte trasera de la casa, donde se ubicaba un galerón abovedado con arcos de medio punto. Ahí encontraron una sala ya pasada de moda y una mesa larga con sólo dos sillas en las cabeceras. En el fondo se hallaba un copia de la pintura “La vuelta a la pesca” de José Gutiérrez Solana.

Sonia puso el maletín sobre la mesa, entonces Paula se acerco con la intención de abrirlo, pero se detuvo porque Sonia se interpuso en su camino:

- ¿Qué te pasa?, Quiero verlos. – Dijo con enojo Paula.

- Nadie los va a ver antes que Juana.

- Por favor déjame verlos.

Seguían discutiendo, pero Ana no les prestaba atención, estaba más interesada en la pintura del fondo y de sus personajes que observan al espectador desde las sombras de un muelle. De pronto Sonia la tomó de la mano y la jaló hacia ella y dijo.

- ¡Mira!, la llave la va a guardar Ana, así ninguna de las dos tendrá porqué desconfiar -entonces al rostro de Sonia volvieron los gestos de niña, y con una sonrisa abrazó a Ana. - Aquí tienes las llaves del maletín, mañana temprano cuando llegué Juana, las tres veremos nuestro destino.

-  ¡Mañana!- contesto Ana-. Pero tengo un compromiso.

- No te preocupes nos vamos a quedar a dormir y mañana después de ver los muñecos yo te llevo a tu casa.- dijo Paula.

Ana tomó la llave y la guardó en su bolso, después caminaron  de vuelta a la casa principal.

- Y en dónde vamos a dormir- pregunto Ana.

- Separadas por supuesto, en esta casa no pueden dormir dos en el mismo cuarto.- contestó Sonia.

- Por eso la casa principal tiene dieciséis cuartos, para que siempre los invitados puedan dormir solos. Pero ven te mostraré toda la casa.- Sonia tomó de la mano a Ana y la llevó corriendo a la mansión.

Subieron al segundo piso, este tenía un estancia en donde se hallaba una televisión y una pequeña sala de estilo moderno, a la izquierda se encontraba una puerta y a su lado una pintura de un comandante del ejercito del imperio español, con un uniforme de la época de Carlos I.

Entraron a la habitación, la cual no tenía ninguna ventana y estaba rodeada  por  armarios, con excepción de la pared ubicada frente a la cama, en donde se hallaba colgado un espejo.

- Aquí vas a dormir, qué te parece.- Ana no contesto, pero en su rostro se notaba el desagrado por tener que dormir ahí.

En el fondo de la estancia había un pasillo pequeño y oscuro con tres puertas, una en el fondo y dos a los costados. Sonia sólo abrió la de la izquierda y comentó.

- En la del fondo dormiré yo, en la de la derecha está el baño.

La puerta de la izquierda llevaba a una terraza, de donde se podía ver el jardín trasero. Dos palmeras enormes y sombrías se alzaban a  la altura del tejado.

Ya casi era de noche y el viento movía las palmas con violencia,  al chocar entre sí emitían  sonidos parecidos a los sollozos del alguien desconsolado. Ana sentía un miedo que viene del estomago y se queda en la garganta sin poder salir. Sonia se veía tranquila ya había pasado tantas noches en esa casa que difícilmente el viento la ponía nerviosa.

Ana se bañaba, mientras sus dos amigas la esperaban en la sala.

- ¿Le diste la habitación de los armarios?

- Sí.- Contestó Sonia con una sonrisa como la de los niños cuando cometen alguna travesura.

- No crees que es demasiado para ella. Yo todavía tengo pesadillas por los gritos de aquella chica, que durmió en esa habitación el mes pasado, además todavía no se me olvida  su cara de terror, cuando la encontré en cuclillas en el tercer piso.

- Mira Paula,  tú eres la más beneficiada de esto, porque si ella huye, volverás a ser la favorita.

- ¡Qué dices! Sigo siendo la favorita.- Contestó Paula con un tono de arrogancia en su voz.

- Con el tiempo te has vuelto cada vez más ilusa.

Ana fue la primera en irse a dormir. No podía lograrlo, porque un pequeño hilo de luz entraba por debajo de la puerta y además el sonido de la televisión y algunas risas de Sonia se oían a lo lejos. El sueño la encontró de pronto y durmió profundamente la mitad de la noche. Su sueño fue extraño porque ella no participaba en éste.

31/05/2008 GMT -6

Para un Amigo

luisinmiedo @ 20:47

Pintura, de Salvador Dalí “El espectro de Vermeer de Delft”. De estilodali surrealista. Bueno, no pretendo hacer una crítica de la pintura, ni hacer algún juicio sobre ésta. Sólo pretendo escribir a través de ella.


Como toda pintura surrealista lo que aparece en el cuadro no es la verdad. Hay que verlo con desconfianza. La sombra de Vermeer representa a la muerte, y el muro y las paredes al azar. El horizonte es el tiempo, que está nebuloso para los ojos del espectador. Una pintura sobre la muerte, el azar y el impreciso futuro, parece un cuadro deprimente, y para muchos tal vez lo sea. Pero para mí el cuadro sólo nos enseña el final de la realidad. Donde, un día cualquiera, al doblar alguna esquina uno se topa con una vieja sombra esperando, con la última botella de vino. ¡Eso es lo que se ve en el cuadro!, pero qué hay de lo que ocultan las sombras y los tonos amarillentos. En algún lado hay esperanza, no la pierdan, yo todavía no la he perdido, nos dice Dalí.
Y ahora, más allá de la pintura, al doblar en una esquina, en lugar encontrar una vieja sombra que espera por ti, la encuentras a ella. Ves sus ojos y sientes un estremecimiento, que ya lo habías sentido hace mucho tiempo tal vez en un sueño. No digo que esto sea suficiente, porque no sé si ella lo has sentido, y aunque lo sintiera, no sé si saldrá bien. Pero hoy el vértigo de la vida, del mundo, de los otros, se ha detenido, todo ha dejado de importar, sólo importan unos ojos, que se pierden en la memoria.

Pero así pasa en los sueños, desaparecen o terminan. Y cuando piensas que hay alguien al otro lado, al doblar la esquina solo encuentras polvo, que te recuerda el pasado y el futuro que no será. Así es el azar, sus ojos no existen, ni su sonrisa. Lo único que queda es ese sentimiento que estremece y que poco a poco se vuelve dolor, un dolor que no tiene fin. Un dolor que empieza en el estómago y envuelve al cuerpo. Y al final no hay nada ni pasado, ni futuro, sólo un desierto que se expande frente a ti.

¿No somos nada y la nada se vuelve nuestra compañía? ¿Cuándo hemos tenido algo? ¿Cuándo de verdad ha sido nuestro? ¿Cuándo de verdad la has tomado de la mano? ¿Cuándo de verdad la has besado? ¡Tal vez nunca! Aún así ten esperanza, porque yo todavía no la he perdido.

16/04/2008 GMT -6

Fanáticos de la nada y Políticos sin Política

luisinmiedo @ 17:48

Primero debo decir que realmente detesto a Felipe Calderón, principalmente aborrezco su discurso, sacado de la parte de atrás de las Zucaritas, sobre un México ganador, un campo ganador, PEMEX ganador, unos taxis ilegales ganadores, unos tala montes ganadores. Seguramente sus asesores sí se sienten muy ganadores, porque les pagan un súper salario, por proponer estas imbecilidades. adelitas2.bmp

Pero los discursos de Calderón son una cosa, pero la fe fanática que le profesan su partido y seguidores a López Obrador es increíblemente estúpida. Son como las ovejas que siguen a un líder, confundido, siego y un poco torpe, que se tira por un precipicio y todas se tiran tras él, hasta que una se da cuenta y se detiene. Bueno así sucede en con las ovejas, en el caso de los fanáticos no está claro que se detengan en algún momento.

Y así los prdistas, a la voz de su mecías, se van tirando al precipicio político, porque el PRD es el único partido en el mundo, con excepción de las dictaduras, que hace de todo menos política. Su estrategia del todo o nada es una formula destinada a la derrota, que puede ganar un partido que no negocia y su reacción ante el desacuerdo es tomar la tribuna o salir a las calles a hacer marchas y plantones. Pero no sólo eso, también es un partido sin ideas claras, sobre a dónde quiere llegar, sólo es una repetidora de las locuras de su líder en turno. Y vaya que el líder en turno tiene nublada la cabeza.

Una más de las locuras del auto nombrado, presidente legítimo, es la formación de ese cuerpo de pensadoras de élite, que representan la grandeza de la mujer mexicana llamado las “adelitas”. Este grupo de 13 o 20 mil mujeres que defienden como fieras el petróleo de todos (que heroico se oye eso, defendiendo nuestro petróleo). Sólo olvidaron el detalle que el petróleo nunca ha sido de la gente, siempre ha sido de él y para el gobierno, porque; ayuda a mantener una gigantesca burocracia, a uno de los peores sindicatos del mundo, a financiar campañas electorales y la vida acomodada de varios de los funcionarios, ex funcionarios y amigos y familiares de estos. La paradoja es que una parte importante de la reforma, a la que fieramente se oponen, es transparentar a PEMEX. Entonces a quién defienden las “adelitas” en realidad, por supuesto las generalas, como Claudia Sheinbaum defienden su hueso, pero las demás...No010adelitas2.jpg es difícil encontrar la respuesta defienden a su mesías, a su salvador, al justo, pero sobre todo al bueno de esta historia retorcida de nombre López Obrador.

Pero el fanatismo siempre o casi siempre tiene  raíces muy profundas ya sea religiosas, étnicas, o conceptuales. Pero en el caso de las “adelitas”, su fanatismo es por nada, obedecen a un personaje mal escrito, que les quita la individualidad y las vuelve un grupo de choque. Y por nada, la gente grita, mienta madres sitian el congreso y todo por nada. Porque la oferta de López Obrador es la nada.

09/04/2008 GMT -6

La Piel del Tambor

luisinmiedo @ 11:37

piek Bueno, antes de escribir mi crítica sobre este libro de Pérez Reverte, debo de decir que la primera novela que leí, no por obligación, sino por gusto, fue el “Club Dumas” de este mismo autor. Esta novela primeriza me dejó impactado, tanto que llegué a pensar que Pérez Reverte era un genio. Pasaron varios años y afortunadamente para mi muchos más libros, para que volviera a leer otra novela de Pérez Reverte, llamada “La Tabla de Flandes”. Al leer esta novela me di cuenta que no era un obra maestra, ni que su escritor era un genio, pero si era una historia bastante entretenida. Y ahora varios años después vuelvo a buscar a Pérez Reverte, con ganas de leer algo entretenido y de lectura fácil.

En fin, este libro como todos los de Pérez Reverte tiene un comienzo excelente, en donde se matiza una gran historia. En este caso la historia comienza con un hacker que se mete al sistema del Vaticano y deja un mensaje en la computadora del Papa, el cual dice que una iglesia de Sevilla debe matar para sobrevivir. Este hecho, excelentemente narrado, es el detonador dramático de la historia. Para investigar, el Vaticano, manda al padre Quart, el cual pertenece a un grupo de la Iglesia dedicado a atender asuntos sucios. Después de este comienzo vertiginoso, me pasó lo de siempre, mis expectativas sobre el resto crecieron.

Pero el padre Quart llega a Sevilla y la historia se vuelve monótona, el personaje principal, para investigar los asesinatos y al hacker, hablar y habla y vuelve a hablar con el párroco de la Iglesia, que es desesperante, con la restauradora, una monja gringa, que es lo más misterioso de toda la historia, con el capellán y con Macarena; una bella aristócrata Sevillana, que se dedica a vengarse de su marido poniéndole durísimo con quien se encuentre. Claro, el padre Quart, se siente atraído hacia ella. Así que puedo casi asegurar que 400 páginas de la novela se van en que Quart intenta resistirse a Macarena y diálogos repetitivos con los mismos personajes, que resultan muy aburridos.

Bueno, pero lo peor de la novela no es la repetición infinita de las mismas conversaciones, sino los tres malhechores de poca monta. Creo que la intención de Reverte es crear personajes típicos de Sevilla, que representen las raíces de la ciudad creada por mercaderes, gitanos, embusteros, toreros y bohemios. Pero eso es lo que creo, porque en la novela estos tres personajes, no muestran, ni la ciudad, ni la cultura y ayudan en muy pocas partes a que la historia se desarrolle. Entonces, ¿para qué existen?, pues lo único que puedo concluir de estos tres personajes es que están para aumentar el volumen del libro. Otra decepción de esta historia es la forma en que está narrada Sevilla, a pesar de que Reverte tiene la característica, en su obra, de narrar de forma excelente los espacios y ambientes, pero ésta novela es un desastre, no sale de dos o tres calles y de pobres descripciones. Me parece que está mejor descrita Sevilla en la guía Michelin.

El final de la historia se resuelve en unas 50 páginas y es completamente absurdo, claro no hay un buen desarrollo de la trama para que lo sustente. Pero lo que realmente me molesta son esas 400 páginas entre el principio y el final, que están llenas de paja o mejor como diría Borges cuando le preguntaron su opinión por 100 años de soledad, “Con 50 hubiera sido suficiente…”. Pues en este casi con 200 páginas hubiera sido suficiente.

En fin creo que este libro no vale la pena y si alguien quiere leer algo de Pérez Reverte, mejor que lea el “Club Dumas”, que sigo considerando un gran libro y no pierda su tiempo con este.

02/03/2008 GMT -6

EXPIACIÓN, DESEO Y PECADO (Atonement)

luisinmiedo @ 21:57
EXPIACIÓN, DESEO Y PECADO (Atonement)
Antes que nada tengo que comentar que el primer acto de la película es realmente estupendo. Pero como lo perfecto sólo puede ser un error, la película se desmorona a raíz de ese primer acto. También es justo mencionar que técnicamente es impecable y en momentos impresionantes, pero de eso no voy a escribir, porque considero que a una película, como a cualquier obra artística se le debe juzgar como un todo, no en partes.

La historia empieza con una precoz escritora, Briony Tallis (Saoirse Ronan), y su mundo, dentro de una casa de campo tipo victoriano, llena de cuartos pasillos, jardines, etc. A través de ella conocemos a su hermana, Cecilia Tallis (Keira Knightley), al jardinero, que ha vivido toda su vida en la mansión, Robbie Turner (James McAvoy) y al resto de los personajes. En una escena realmente bella Briony mira a través de la ventana a su hermana quitándose el vestido enfrente de Robbie, para después meterse a la fuente (un acto completamente erótico desde ese punto de vista). Después se presenta al espectador, que Cecilia se mete a la fuente para sacar un pedazo de un jarrón muy valioso. Robbie escribe dos cartas una totalmente soez, en donde refleja el deseo que siente por Cecilia, y otra de disculpas por no meterse a la fuente por el pedazo de jarrón. Se equivoca y le entrega la carta soez a Briony, que por supuesto la lee y queda aterrada y desde su punto de vista Robbie es un degenerado. Lo que confirma cuando descubre a Cecilia y a Robbie teniendo sexo en la biblioteca, pero el director nos vuelve a presentar la versión no se segada por la imaginación de la niña, en donde los amantes se declaran su amor. Esta visión sesgada ocasiona que Briony acuse, injustamente, a Robby de violación separando a los amantes. Aquí termina el primer acto y deja al espectador con la sensación de que está a punto de ver algo grandioso.

Pero no sucede nada grandioso, sino al contrario se vuelve una película que cae en un montón de clichés y de personajes absurdos. Robbie vuelve a aparecer 4 o 5 años después, en plena II Guerra Mundial, en algún lugar de Francia, intentando volver, para reencontrarse con Cecilia. Pero su intento de regreso a Inglaterra está lleno de escenas absurdas, como por ejemplo; la escena donde Robbie encuentra a un monto de monjas muertas, (no sé qué tiene que ver esto con la historia, pero en fin). Después se muestra Briony ya mayor trabajando en un hospital recibiendo a los heridos, porque intenta pagar una penitencia, por el daño que causó a los amantes, este argumento de la culpa por lo que hizo, no tiene sentido dramático, como es posible que pasen cuatro años y por un pase mágico el remordimiento la persiga, (además dura hasta el infinito, el calvario que sufre Briony). Pero lo peor sucede cuando Robbie llega a la playa, en donde encuentran al ejercito ingles en plena retirada vapuleado por los alemanes, pero eso no les quita el ánimo para cantar como si fuera un coro de niños en al algún desfile, (en ese momento ya sentía una gran desagrado por esta historia, y vuelvo a preguntar qué tiene que ver esto con la historia del principio). Al final de este segundo acto Robbie entra en una zona de edificios destruidos y se duerme por cansancio. (Para entonces la película ya casi lleva dos horas y yo ya estoy pidiendo a Santo Toribio de Benabente que por piedad se termine).

En el tercer acto aparece Briony en la casa de Cecilia, en donde vive con ¡Robbie! y le exigen que diga la verdad sobre la violación. Acto seguido parece Briony de vieja en un programa de TV, promoviendo su último libro, donde cuenta toda la verdad (¡qué!, espero toda su vida para contar la verdad que la atormentaba, esto es completamente absurdo y desesperante. No puede ser que uno este más dos horas viendo una historia, para que termine en esa cagada de mono araña, además vuelvo a preguntar que chingados tiene que ver esto con la historia del principio, ¡a quién le importa si se volvió una gran escritora!) Pero eso no es todo, Briony le confiesa al conductor del programa, que el final del libro es inventado y que Cecilia y Robbie, nunca se reencontraron, porque él murió antes de volver a Inglaterra y ella en uno de los bombardeos. Así que ella se tomo la molestia de escribir el final feliz que nunca tuvieron. (Por favor como puede ser esto un final).

En fin, sólo quiero escribir, que no puede ser que al principio planten una historia sobre la tragedia de dos amantes que son separados, y uno espera que el resto de la historia los amantes intenten reencontrarse, como Romeo y Julieta, Madame Bovary y otras historias que si son una obra maestra. Pero en esta película no les parece que eso este bien, y que como son genialmente arrogantes, el resto de la película muestran a los personajes en escenas intrascendentes, absurdas y que me llevaron a la desesperación máxima. Hasta llegar a uno de los finales más pretenciosos que he visto o leído en mi vida, aunque para ser justos me causo risa este gran final.

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